miércoles, 26 de septiembre de 2012

El Gran Cronopio


Aquí algunas curiosidades 



~Comenzó a escribir a los ocho años; contó que "con una novela que guarda celosamente (mi madre) a pesar de mis desesperadas tentativas por quemarla".


~Era fanático del boxeo y del jazz. Muchas de sus novelas y cuentos tocan el tema de este género musical


~Estaba en contra de algunas cosas en la literatura: la solemnidad y la literatura "peluda" (en relación con el erotismo); además de las erratas en los libros


~Le fascinaba el juego, lo lúdico. A lo largo de toda su obra puede encontrarse el juego. Una de las obras más reconocidas suyas, Rayuela, revela este gusto: desde el nombre hasta los capítulos que pueden leerse de muchísimas maneras.


~Julio nunca dejó de crecer -literalmente-. Toda su vida creció y era muy alto; además de que envejecía muy lento.


~Debido a los lugares donde vivió en los primeros años de su vida, Julio no podía pronunciar la /r/ del castellano, sino que hablaba con una /r/ gutural francesa.
Algo sobre la vida de éste maravilloso escritor

Julio Florencio Cortázar Scott nació en el 26 de agosto de 1914 en Bruselas. Hijo
de padres argentinos, llegó por primera vez a Buenos Aires a los cuatro años. Creció
en Bánfield, se graduó como licenciado en letras y maestro de escuela. Durante
varios años trabajó como maestro rural en varios pueblos del interior de la Argentina.

En 1938, bajo el seudónimo Jorge Denís, publicó su primer libro, Presencia, de
sonetos "muy mallarmeanos", según él mismo los calificara. En 1949 se publica su
poema dramática, Los Reyes.

En 1944 obtuvo un puesto de profesor en la Universidad de Cuyo, donde participó
activamente en manifestaciones contra el naciente fenómeno del peronismo. Cuando
el general Juan D. Perón ganó las elecciones, abandonó el cargo universitario para
no ser despedido y volvió a Buenos Aires, donde trabajó en la Cámara Argentina del
Libro.

Su primer cuento, La Casa Tomada, fue publicado en 1946 un periódico literario
llamado Anales de Buenos Aires, por iniciativa de su director responsable, quien era
nada menos que Jorge Luis Borges.

Por aquella época, Borges admitía que no conocía bien la obra de Cortázar, "pero lo
poco que conozco de ella me parece admirable y me siento orgulloso de haber sido
el primero en publicar una obra suya. Siendo yo editor de una revista llamada Anales
de Buenos Aires, recuerdo la visita de un joven alto que se presentó en mi oficina y
me tendió un manuscrito; le dije que lo leería y que volviera al cabo de una semana.
La historia se titulaba La Casa Tomada; le dije que era excelente, mi hermana Mora
la ilustró".

En 1951, Cortázar publica su primera gran obra narrativa, Bestiario. Ya surgía el
Cortázar de fantasía desbordante, creador de nuevos mundos destinados a albergar
su obra futura. "Yo estaba completamente seguro de que todas las cosas que iba
guardando, digamos desde 1947, eran buenas, algunas incluso muy buenas, como
ciertas historias de Bestiario. Sabía que nadie antes de mí había publicado cuentos
como aquéllos en español, al menos en mi país. Existían otras cosas, como los
admirables relatos de Borges, pero lo que yo hacía era diferente", comentaría años
más tarde.

Poco después de la publicación de Bestiario, descontento con los rumbos del
peronismo, abandona la Argentina para radicarse en París, donde trabajaría como
traductor en la ONU.

En 1960, publicó su primera novela, Los Premios. En 1962, aparece Rayuela,
destinado a convertirse en el primer gran éxito internacional del boom de la literatura
latinoamericana de esa década. En 1968 se incorpora a la vida política, inicialmente
como defensor de la Revolución Cubana. En 1973, con los golpes de Estado en Chile
y Uruguay, que inician la "década negra", Cortázar luchará contra la represión
política, que a partir de 1976 se abate también sobre Argentina.

El refinamiento literario de Julio Cortázar, sus lecturas casi inabarcables, su
incesante fervor por la causa social, hacen de él una figura de deslumbrante riqueza,
constituida por pasiones a veces encontradas, pero siempre asumidas con él mismo,
genuino ardor. Julio Cortázar murió en 1984 pero su paso por el mundo seguirá
suscitando el fervor de quienes conocieron su vida y su obra.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Saramago opina


"... nunca dejé de maravillarme con el espectáculo que significaba ver y oír conversar a Aurora y Julio, en tándem. Todos los demás parecíamos sobrar. Todo lo que decían era inteligente, culto, divertido, vital. Muchas veces pensé: "No pueden ser siempre así. Esas conversaciones las ensayan, en casa, para deslumbrar luego a los interlocutores con las anécdotas inusitadas, las citas brillantísimas, las bromas que, en el momento oportuno, descargan el clima intelectual".


Se pasaban los temas el uno al otro como dos consumados acróbatas y con ellos uno no se aburría nunca. La perfecta complicidad, la secreta Inteligencia que parecía unirlos era algo que yo admiraba y envidiaba en la pareja tanto como su simpatía, su compromiso con la literatura -que daba la impresión de ser exclusivo, excluyente y total- y su generosidad para con todo el mundo, y sobre todo, los aprendices como yo.


Era difícil determinar quién había leído más y mejor, y cuál de los dos decía cosas más agudas e inesperadas sobre libros y autores. Que Julio escribiera y Aurora sólo tradujera (en su caso ese sólo quiere decir todo lo contrario de lo que parece claro está) es algo que yo siempre supuse provisional, un transitorio sacrificio de Aurora para que, en la familia, hubiera de momento nada más que un escritor. ..."

Comentario de José Saramago sobre la recopilación de Cuentos completos 1, del escritor argentino Julio Cortázar
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